
En el día a día del taller, la placa base es el veredicto final. Cuando un dispositivo no enciende tras descartar batería y pantalla, entramos en el terreno de la microsoldadura y el diagnóstico por consumo de corriente.
La reparación de la placa base del móvil no consiste en sustituir la pieza completa, lo cual carece de sentido económico en la mayoría de los casos, sino en localizar el componente pasivo o el circuito integrado (IC) que ha colapsado. Una placa base es un complejo multicapa donde conviven líneas de datos y líneas de potencia (VCC_MAIN, VDD_MAIN) que gestionan voltajes críticos. Un error de manipulación o un fallo externo puede provocar un cortocircuito que deje el terminal totalmente inerte.
Corrosión y electrólisis: El asesino silencioso de circuitos
El mayor error de un usuario es creer que, si el móvil enciende después de mojarse, el peligro ha pasado. Como técnicos, vemos placas semanas después con un daño devastador por corrosión galvánica. Cuando el líquido entra en contacto con la placa bajo tensión (con la batería conectada), se produce una reacción química que transporta iones metálicos de un componente a otro, creando puentes conductivos donde no debería haberlos.
La humedad ataca primero los condensadores de filtrado en las líneas de retroiluminación (backlight), que manejan voltajes elevados de hasta 20V o 30V. Si el sulfato llega a los pines de un chip BGA (Ball Grid Array), la reparación requiere levantar el integrado, limpiar los pads corroídos y realizar un reballing completo. Si el daño ha penetrado en las capas internas de la PCB (Printed Circuit Board), la reparación es inviable debido a la interrupción de las vías de comunicación internas.
⚠️ Error crítico: El mito del arroz
Meter el móvil en arroz no detiene la corrosión. Lo único que detiene el daño es desconectar la batería inmediatamente para cortar la electrólisis y realizar una limpieza por ultrasonidos con alcohol isopropílico al 99%. Cada minuto con la batería conectada reduce las posibilidades de éxito en la recuperación de datos.
Cargadores de baja calidad: El colapso del IC de carga
Muchos fallos que diagnosticamos como "placa muerta" tienen su origen en el uso de cables y adaptadores de corriente sin certificación de calidad. Estos cargadores carecen de filtros de rizado eficientes, enviando picos de tensión directamente a la línea VBUS. El primer componente en sufrir es el IC de carga (conocido como Tristar en ciertos ecosistemas o PMIC secundario en otros).
Cuando este chip se quema, el dispositivo puede mostrar síntomas engañosos: carga lenta, descarga rápida incluso apagado o, finalmente, no reconocer el cable. Si el pico de tensión supera el OVP (Over Voltage Protection), el daño puede saltar al Power Management Integrated Circuit (PMIC) principal, el cerebro que distribuye la energía a la CPU y la memoria. Sustituir un PMIC requiere precisión quirúrgica bajo microscopio, ya que un exceso de calor durante la soldadura puede "inflar" las capas de la placa o desoldar componentes adyacentes.
Estrés térmico y degradación de soldaduras BGA
El calor extremo es el enemigo número uno de la integridad estructural de la placa. Los procesadores modernos generan temperaturas elevadas que, sumadas a una mala disipación, degradan las esferas de estaño que los unen a la placa. Este estaño, a menudo libre de plomo por normativas ambientales, se vuelve quebradizo con el tiempo (fenómeno de fatiga térmica).
Cuando las soldaduras de la CPU o la memoria NAND fallan, el móvil entra en bucles de reinicio (bootloop) o muestra errores de kernel. En estos casos, la única solución es el reballing: extraer el chip, limpiar el estaño viejo y aplicar esferas nuevas de una aleación con plomo (Sn63/Pb37) que tiene un punto de fusión más bajo y mayor flexibilidad mecánica. Es una operación de alto riesgo donde el error más común es el daño por ESD (Descarga Electrostática) o la aplicación de calor asimétrico que curva la placa.
Flexión estructural: Microfisuras en las capas de la PCB
La tendencia a fabricar dispositivos cada vez más delgados ha comprometido la rigidez de la placa base. Llevar el móvil en el bolsillo trasero y ejercer presión sobre él provoca flexiones que la PCB no siempre puede absorber. A diferencia de un componente roto que se puede cambiar, una placa base con microfisuras en las pistas internas es una de las averías más difíciles de reparar.
Estas fisuras suelen cortar las líneas de comunicación entre la CPU y el módem o el chip de audio. El síntoma típico es que el móvil funciona, pero pierde funciones de forma intermitente: se queda sin cobertura ("Sin Servicio"), el micrófono deja de funcionar o el Wi-Fi aparece sombreado en los ajustes. Si la fisura está bajo un integrado, a veces se puede solucionar mediante jumpers (puentes con hilo de cobre de 0.02mm), pero si el daño es extenso en el interposer de placas tipo sandwich, la reparación deja de ser viable económicamente.
🔧 Consejo de taller: Diagnóstico por consumo
Para identificar si el fallo es de placa, usamos una fuente de alimentación regulada conectada al conector de batería. Un consumo de 0mA al pulsar encendido indica circuito abierto (posible PMIC o botón dañado). Un consumo alto (ej. 200mA o más) antes de pulsar encendido indica un cortocircuito directo en una línea principal.
Diagnóstico avanzado y viabilidad de la reparación
No todas las placas base deben ser reparadas. Como profesionales, debemos evaluar la relación coste-riesgo. ¿Cuándo es viable la reparación de la placa base del móvil? Principalmente cuando el fallo es un componente pasivo (condensador en corto) o un IC periférico (audio, carga, táctil).
- Cortocircuitos en condensadores: Son la avería más común. Localizarlos con cámara térmica o rocío de congelante es rápido y la reparación es altamente exitosa.
- Fallo de líneas de datos: Si una línea de datos tiene una caída de tensión incorrecta (medida en escala de diodos con multímetro), podemos rastrear el fallo hasta el componente defectuoso.
- Recuperación de datos: Si el objetivo no es usar el móvil, sino sacar las fotos, se realizan técnicas de "encendido mínimo" puenteando líneas de control para que la memoria sea legible.
Por el contrario, si el procesador presenta un agujero físico por un cortocircuito masivo o si la placa ha sufrido una torsión severa que ha separado las capas de cobre, el dispositivo se considera Beyond Economic Repair (BER). Intentar reparar estos casos solo conlleva una pérdida de tiempo y materiales sin garantía de estabilidad a largo plazo.
Un error de técnico novato que vemos a menudo es el uso de excesivo flux o estaciones de aire caliente mal calibradas que terminan por "cocinar" los componentes cercanos, causando fallos secundarios. La precisión en el medir voltajes en la placa antes de aplicar calor es lo que diferencia a un profesional de un aficionado. Si sospechas que el calor está afectando al rendimiento, consulta nuestra guía sobre cómo evitar el sobrecalentamiento del móvil para entender cómo la temperatura degrada el hardware de forma permanente.
En conclusión, la vida de una placa base depende de la calidad de los accesorios de carga y de una respuesta rápida ante accidentes con líquidos. Si el daño ya está hecho, un diagnóstico técnico preciso mediante inyección de tensión y análisis de consumos es la única vía para rescatar un dispositivo que muchos darían por perdido.
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Fuentes consultadas
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Diagnosticar una falla en la placa base requiere ir más allá de los síntomas superficiales. Analizamos consumos en fuente, caídas de tensión y fallos estructurales en componentes BGA para determinar la viabilidad de la reparación.




